ESCAPES

El Renacimiento del Ritz Carlton

El conservador grupo de hoteles se relaja con un nuevo y muy mejorado Kapalua resort y spa

por Laurie Drake

Para serles honesta, siempre pareció un poco extraño. ¿Por qué uno de los más hermosamente situados complejos del mundo, con vistas a las playas ilimitadas del noroeste de Maui, se sentía más como un pabellón de cazería de Connecticut? Tengo el gusto de informarles que el Ritz-Carlton, Kapalua, de 17 años, al fín ha acogido su ambiente tropical. Esto es gracias a EEUU$180 millones en renovaciones y un mandato, en toda la empresa, de actualizar y construir nuevos hoteles del Ritz-Carlton que reflejen su ubicación, dice el director general de Kapalua, Tom Donovan. (Ya cabalgando la onda de este viraje, son los complejos Ritz-Carlton de Palm Beach y de South Beach, en la Florida y Laguna Niguel, en California). Entrar en sincronización con sus alrededores, quería decir que la revisión del complejo de Kapalua no era sólo un rehacer, sino un deshacer. Retiradas fueron las pinturas de óleo europeas, los sofás copetudos en brocado de color vino, y la chimenea rugiente en el salón de la Biblioteca (ahora hay un luminoso y dinámico restaurante de sushi, llamado Kai). Retiradas fueron las pantimedias de los miembros femeninos del personal, quienes pueden descubrir sus piernas, siempre y cuando, ellas usen zapatos cerrados. (Esto es todavía un Ritz-Carlton, después de todo). También fué removido el spa estándar. El nuevo, tiene un diseño sutil de pluviselva, muchos lugares para repantigarse y empaparse, y un puñado de cuartos de masajes al aire libre con duchas afuera--un servicio sencillo y, a la vez, glorioso. Y tiene más esencia de lo que usted esperaría de un complejo de 463 cuartos (aún para uno que admite a asiduos del spa tan jóvenes como de 5 años de edad). Esto es porque curadores locales contribuyeron al concepto y al diseño del spa, entrenaron al personal de masaje, y continúan sirviendo como sus guardianes culturales y espirituales. Esto es un encaje para el área de Kapalua, de 23,300 ácres, conocido por su espiritualismo hawaiano ancestral, así como sus atracciones turísticas: unos magníficos y aislados campos de golf y playa.




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